Las propiedades del physalis se resumen en un perfil sorprendentemente completo para una fruta tan pequeña: aporta pocas calorías, una cantidad notable de fibra, vitamina C y carotenoides, los pigmentos responsables de su característico color anaranjado. A ello se suma un sabor agridulce y una versatilidad culinaria que lo han convertido en un producto cada vez más demandado por fruterías especializadas, obradores y restaurantes. A continuación repasamos qué contiene, qué dice la ciencia y cómo aprovecharlo.
¿Qué es el physalis y de dónde procede?
Conocido también como uchuva, aguaymanto, alquequenje o golden berry, el physalis (Physalis peruviana) es una baya originaria de Sudamérica, concretamente de Perú. Colombia es el primer productor mundial, seguido de Sudáfrica, y su cultivo también tiene peso en países como Ecuador, Kenia, Zimbabue, Bolivia o México.
Pertenece a la familia de las solanáceas, la misma que el tomate, la berenjena o la patata, y su rasgo más reconocible es el cáliz: una envoltura fina, casi de papel, que protege el fruto durante su desarrollo y que pasa del verde al beige a medida que la baya madura. En su interior se esconde un fruto esférico de entre 1,25 y 2,15 cm de diámetro, de piel delgada y con numerosas semillas diminutas y comestibles. Si te interesa la parte agronómica, en nuestra guía sobre el cultivo de physalis explicamos cómo cultivarlo paso a paso.
Propiedades del physalis: su perfil nutricional
De acuerdo con la ficha nutricional elaborada a partir de la base de datos FoodData Central del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, 100 gramos de physalis aportan aproximadamente:
- 53 kcal y 85,4 g de agua.
- 11,2 g de hidratos de carbono.
- 4,9 g de fibra alimentaria.
- 1,9 g de proteínas y apenas 0,7 g de grasa.
- 40 mg de fósforo, 9 mg de calcio y 1 mg de hierro.
- Vitaminas del grupo B, como la niacina (2,8 mg) o la tiamina (0,11 mg).
Estas cifras son orientativas: varían según el origen, la variedad y el grado de madurez del fruto, algo que se aprecia especialmente en el caso de la vitamina C.
Fibra y vitamina C, sus nutrientes más destacados
El propio observatorio lo resume con claridad: «El physalis destaca por su alto contenido en fibra y vitamina C». Con casi 5 g por cada 100 g, supera con holgura los 3 g que exige el Reglamento (CE) n.º 1924/2006 para que un alimento pueda considerarse fuente de fibra.
En cuanto a la vitamina C, los valores oscilan bastante. La referencia estadounidense recoge 11 mg por 100 g, mientras que un estudio publicado en 2023 en la revista Roczniki Państwowego Zakładu Higieny sobre physalis cultivado en tres regiones andinas de Perú midió entre 47,2 y 52,2 mg por 100 g. La vitamina C contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario y mejora la absorción del hierro de origen vegetal, de modo que el physalis encaja muy bien en una dieta variada rica en frutas y verduras.
Carotenoides y compuestos antioxidantes
El intenso tono naranja del fruto delata su riqueza en carotenoides, entre ellos el betacaroteno, precursor de la vitamina A. Los investigadores de Embrapa, el organismo público de investigación agropecuaria de Brasil, señalan que el physalis presenta un contenido en carotenoides superior al del tomate y la zanahoria, dos alimentos tradicionalmente asociados a estos compuestos. Si quieres profundizar en su función, te lo contamos en nuestro artículo sobre qué son los betacarotenos.
El fruto también contiene polifenoles: el estudio peruano antes citado registró entre 68 y 83 mg equivalentes de ácido gálico por 100 g.
¿Qué beneficios tiene el physalis para la salud?
Las propiedades del physalis han despertado un interés creciente en la comunidad científica. La ficha de GOexotika recoge trabajos que exploran su posible actividad antioxidante, antiinflamatoria o hipoglucemiante, entre otras. Conviene, eso sí, interpretar estos resultados con prudencia: buena parte procede de ensayos de laboratorio o con extractos concentrados, y no permiten atribuir efectos terapéuticos al consumo del fruto fresco.
Lo que sí está bien establecido es su valor como fruta ligera y saciante: aporta fibra, tiene muy poca grasa y suma micronutrientes de interés. Una forma sencilla de añadir variedad y color a la ración diaria de fruta.
Cómo aprovechar las propiedades del physalis en la cocina
Lo ideal es consumirlo fresco y a temperatura ambiente, retirando antes el cáliz, que no se come. Estas son algunas de sus aplicaciones más habituales:
- Al natural, como tentempié o en macedonias.
- En ensaladas, donde su acidez equilibra quesos frescos, frutos secos y hojas amargas.
- En salsas agridulces para acompañar carnes, pescados o proteínas vegetales.
- En mermeladas, compotas y rellenos de tartas.
- Como decoración en repostería, coctelería y cocina de autor, aprovechando el contraste visual del cáliz abierto.
Cocinarlo a fuego lento o deshidratarlo concentra su dulzor, aunque parte de la vitamina C se pierde con el calor. Para aprovechar al máximo las propiedades del physalis, lo mejor es tomarlo crudo y recién abierto.
El physalis en el canal mayorista: calidad y conservación
Para fruterías, obradores y negocios de hostelería, el physalis tiene una ventaja comercial evidente: su cáliz actúa como un envase natural que lo protege durante el transporte y le da una presentación muy atractiva en el lineal.
Al tratarse de una fruta climatérica, sigue madurando después de la cosecha por efecto del etileno, por lo que la cadena de frío y la rotación de existencias son decisivas para mantener su calidad. A la hora de seleccionar el género, conviene fijarse en un cáliz seco y de tono pajizo y en una baya firme, brillante y de color amarillo anaranjado uniforme, sin manchas ni zonas blandas. En Grupo Plátanos López revisamos cada partida en nuestras instalaciones de Mercamadrid para que el physalis llegue a nuestros clientes en su punto óptimo.

